Reconstrucción mamaria y bienestar emocional: los retos de una recuperación integral tras el cáncer de mama


En el marco del Día Mundial contra el Cáncer de Mama, que se conmemora cada 19 de octubre, especialistas coinciden en que el proceso de recuperación no finaliza con el alta médica. El abordaje de los aspectos físicos, emocionales y sociales también es relevante para favorecer una mejor calidad de vida en quienes han sobrevivido…

En el marco del Día Mundial contra el Cáncer de Mama, que se conmemora cada 19 de octubre, especialistas coinciden en que el proceso de recuperación no finaliza con el alta médica. El abordaje de los aspectos físicos, emocionales y sociales también es relevante para favorecer una mejor calidad de vida en quienes han sobrevivido a la enfermedad.

En ese sentido, la reconstrucción mamaria es una alternativa que busca acompañar a las pacientes en su proceso de recuperación tras una mastectomía.

El mastólogo y académico del Departamento de Cirugía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Concepción, Dr. Rodrigo Zúñiga Costa, explicó que el proceso reconstructivo abarca más allá de la pura dimensión estética.

«Puede contribuir a la imagen corporal, la autoestima, la vida social y la recuperación emocional después de una mastectomía», dijo el especialista.

En la actualidad existen distintas opciones reconstructivas, mediante implantes o utilizando tejidos de la propia paciente. La elección depende de factores clínicos, tratamientos complementarios y preferencias personales.

«Debe entenderse como una decisión individual y compartida entre la paciente y el equipo tratante. La prioridad siempre es el control del cáncer, pero, cuando es seguro hacerlo, la reconstrucción permite abordar simultáneamente lo oncológico físico y psicológico», recalcó el Dr. Zúñiga.

La actividad física para recuperar confianza y bienestar

Si bien los tratamientos permiten superar la enfermedad en un número creciente de casos, la etapa de supervivencia plantea nuevos desafíos. El temor a una recaída, la incertidumbre frente a los controles médicos periódicos y los cambios físicos derivados del tratamiento pueden persistir durante años.

El profesor de Educación Física y académico del Departamento de Psicología, Daniel Reyes Molina, expresó estas experiencias pueden afecar de manera significativa el bienestar emocional de las sobrevivientes.

«El seguimiento médico, el apoyo psicológico y la promoción de hábitos saludables, incluida la actividad física, deberían formar parte de una atención integral que considere tanto la salud física como la salud mental», afirmó Daniel Reyes.

En este escenario, la actividad física emerge como un recurso capaz de aportar beneficios tanto físicos como psicológicos. Daniel Reyes lidera un proyecto Fondecyt desarrollado junto al Centro de Vida Saludable de la Universidad de Concepción, que evalúa el efecto de programas de ejercicio sobre indicadores como estrés, ansiedad, depresión y fatiga en sobrevivientes de cáncer de mama.

«Uno de los aportes más interesantes del ejercicio físico es que puede ayudar a las mujeres a recuperar la confianza en lo que su cuerpo es capaz de hacer, más allá de su apariencia física», afirmó el académico en torno a las observaciones que se desprenden del estudio.

Así, el desafío actual en torno al cáncer de mama trasciende al tratamiento y comprende herramientas complementarias que acompañan a las pacientes en su retorno a una vida plena.