Alza histórica de sífilis en Chile: qué explica el incremento de una infección prevenible


El aumento sostenido de los casos durante la última década plantea nuevos desafíos para la prevención, el diagnóstico y el tratamiento oportuno de esta infección de transmisión sexual.

Un escenario preocupante enfrenta Chile en materia de Salud Sexual. Según informó el Ministerio de Salud, en 2025 se notificaron 11.155 casos de sífilis, alcanzando una tasa record de 55,2 por cada 100 mil habitantes, que es la más alta registrada en el país.

Este incremento ha sido sostenido durante la última década, concentrándose especialmente en personas entre 20 y 39 años. Sin embargo, también se observa un aumento significativo en personas mayores de 60.

Para el ginecólogo y docente del Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Concepción, Dr. Francisco Rojas Salamanca, el panorama responde a un fenómeno multifactorial.

«Entre los factores más importantes están el uso inconsistente del preservativo (condón masculino o femenino), una menor percepción del riesgo frente a las infecciones de transmisión sexual, sobre todo en la población más joven, y escasa educación sexual en los distintos grupos etarios, menos campañas de prevención y dificultad al acceso oportuno al testeo», indicó el Dr. Rojas.

El especialista añadió que, a pesar de existir capacidad diagnóstica y de tratamiento eficaces, es una señal de alerta que la enfermedad continúe en aumento: «Es una cifra bastante preocupante, justamente porque estamos hablando de una infección que es prevenible, fácil de diagnosticar y que tiene un tratamiento altamente efectivo».

Graves consecuencias de una infección silenciosa

La sífilis es una infección bacteriana de transmisión sexual que puede pasar inadvertida durante meses o incluso años. Las manifestaciones iniciales suelen ser discretas, favoreciendo la propagación de la enfermedad.

«Clásicamente se manifiesta con una úlcera que aparece en los genitales, ano y/o boca, pero que muchas veces suele ser pequeña, no genera dolor y puede estar entre pliegues de la piel, por lo que las personas pueden no notarlo. Eso hace que muchas veces parezca asintomática y la gente no sabe que la está padeciendo», explicó el Dr. Francisco Rojas.

Si no se diagnostica ni se trata oportunamente, la sífilis puede afectar distintos órganos y sistemas.

«Puede comprometer el sistema nervioso, el cerebro, los ojos, la audición y el sistema cardiovascular, llegando a producir secuelas permanentes», advirtió el ginecólogo.

Embarazo detección precoz y educación sexual

A pesar del avance de los casos, Chile cuenta con progresos importante en la prevención de la sífilis congénita. Esto es impulsado por los controles prenatales y la pesquisa sistemática durante el embarazo.

La matrona y académica del Departamento de Obstetricia y Puericultura, Katia Sepúlveda Altamirano, señaló que la detección temprana es fundamental en esta materia.

«La pesquisa temprana de esta infección durante la gestación permite tratar a la embarazada oportunamente, reduciendo con ello las posibles complicaciones», señaló Katia Sepúlveda.

La bacteria, según detalló la docente, puede atravesar la placenta e infectar al feto. Esto aumenta el riesgo de aborto, parto prematuro, restricción del crecimiento fetal, entre otros problemas.

Ambos especialistas coinciden, frente al escenario actual, en la necesidad de establecer estrategias integrales para revertir la tendencia al alza.

El Dr. Francisco Rojas señalo que en esto es vital «fortalecer la educación sexual a lo largo de toda la vida, facilitar el acceso y promover el uso consistente del preservativo y aumentar el testeo oportuno», además de trazar la cadena de transmisión al detectar un caso de sífilis y disminuir estigmas para promover el autocuidado.

Mientras, la matrona Katia Sepúlveda destaca factores como la promoción de la educación sexual integral en distintos grupos etarios, reforzando medidas de protección, autocuidado y facilitar el testeo y tratamiento oportunos.

«Lo anterior contribuye además a derribar el estigma social que aún persiste en relación con el diagnóstico de una ITS, ya que el miedo o la vergüenza pueden retrasar una atención médica», reflexionó la docente de la Facultad de Medicina.