Cuando el financiamiento externo se encarece, las pequeñas y medianas empresas chilenas, Pymes, tienden a reforzar sus reservas de efectivo como una forma de protegerse frente a eventuales necesidades de liquidez. Así lo muestra una investigación que analizó el comportamiento financiero de 8.380 pymes de distintos sectores productivos entre 2014 y 2019.
El trabajo, que analizó seis diferentes sectores —recursos naturales, manufactura, construcción, comercio, servicios y otros—, respalda una recomendación práctica: presupuestar con anticipación los momentos de menor liquidez permite recurrir a mejores condiciones de financiamiento, en vez de salir a buscar recursos de urgencia y terminar pagando tasas de interés más altas.
El estudio ‘Características de la tenencia de efectivo y del CEO en las pymes latinoamericanas: evidencia de Chile’ fue desarrollado por un equipo interinstitucional integrado por Hugo Moraga Flores, académico del Departamento de Contabilidad y Auditoría de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Concepción (UdeC); Juan Gallegos Mardones y Vanessa Briones, de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC); y José Navarrete Oyarce, de la Universidad Andrés Bello (UNAB).
El problema central
Moraga Flores explicó que el artículo «surge, en gran medida, por uno de los problemas recurrentes que presentan las pequeñas y medianas empresas, que es la falta de liquidez». Por lo anterior, aseguró que el hallazgo posee utilidad práctica.
«Al presupuestar sus flujos de caja y aprender a administrarlos, las pymes pueden utilizar las fuentes de financiamiento disponibles de manera más eficiente. Si una empresa sabe que en determinado momento del año le faltará liquidez puede anteponerse a esa situación y recurrir con tiempo a las opciones financieras óptimas. Salir apresuradamente a buscar financiamiento suele traducirse en tasas de interés más elevadas y un mayor gasto financiero», afirmó.
El equipo plantea que esa misma lógica es relevante para el diseño de políticas públicas: si el Estado facilita el acceso a financiamiento formal —por ejemplo, mediante garantías gubernamentales—, las pymes podrían liberar parte de ese efectivo preventivo (7% de sus activos, en promedio) hacia inversión productiva, con beneficios para la eficiencia de toda la economía.
Qué explica el efectivo de las pymes
Más allá del costo del financiamiento, la investigación buscó determinar si el perfil de quien dirige una pyme —su género o su edad— también influye en cuánto efectivo mantiene la empresa. La explicación más consistente siguió siendo financiera: mientras más capital disponible tiene una pyme para operar en el día a día, más efectivo retiene, una relación que se mantuvo sólida en todos los modelos.
Lo inverso ocurre con la deuda y la inversión en activos físicos —maquinaria, equipos—: a mayor endeudamiento o gasto de ese tipo, menos efectivo en caja, porque las pymes priorizan cumplir esas obligaciones antes que acumular reservas. Esta lógica de costos y beneficios, que en finanzas corporativas se conoce como teoría del trade-off, resultó más sólida que la explicación centrada en el perfil personal de quien dirige, conocida como teoría de los escalones superiores.
El comportamiento también varía por rubro: los sectores de servicios (7,6% de sus activos, en promedio) y construcción (7,5%) retienen más efectivo que recursos naturales (4,5%) o manufactura (5,4%); en manufactura, además, más oportunidades de crecimiento se asocian con menos efectivo, al revés que en construcción, comercio y otros servicios.
Respecto del perfil de la gerencia, las pymes lideradas por mujeres resultaron, en promedio, más pequeñas y con menor endeudamiento y gasto en activos físicos que las lideradas por hombres, y retuvieron niveles de efectivo levemente más altos —un patrón que los autores asocian a una menor tolerancia al riesgo y a políticas financieras más conservadoras. Un análisis adicional, con una señal estadística débil, sugirió además que los gerentes generales más jóvenes tienden a retener algo más de efectivo, posiblemente por razones de reputación profesional.









