Foro Económico Mundial entrega claves para impulsar el ciclo de inversión minera en América Latina 


Un nuevo informe identifica las condiciones que la región debe fortalecer para aprovechar su potencial en minerales críticos y movilizar nuevas inversiones.

América Latina concentra cerca del 40% de la producción minera mundial de cobre. Sin embargo, su participación en la refinación llega aproximadamente a un 10%. Cómo transformar esa riqueza mineral en mayor inversión y valor agregado, es uno de los desafíos que aborda un nuevo reporte del Foro Económico Mundial. 

El documento Advancing Latin America’s Critical Minerals Potential, identifica las condiciones que la región necesita fortalecer para aprovechar el potencial de sus minerales críticos. Dicho análisis, se realizó en áreas de infraestructura, financiamiento, tecnología e innovación, políticas públicas y formación de talento. Junto con ello, se identificaron 18 casos de estudio para estas áreas. 

El estudio fue elaborado durante 2025 y 2026 en coordinación con la CEPAL y con la colaboración de McKinsey & Company. A partir de un trabajo más de 50 representantes de gobiernos, instituciones regionales, industria, sector financiero, inversión y academia.  

Sus principales conclusiones fueron presentadas en Chile, en el marco de la Conferencia de ministros de Minería de las Américas (CAMMA). 

Para profundizar en su análisis, el Foro Económico Mundial realizó una mesa redonda en la Unidad Santiago de la Universidad de Concepción, que participó como entidad colaboradora. La actividad congregó a representantes de los principales gremios y empresas de la minería y la energía, organizaciones multilaterales, universidades, delegados gubernamentales de América Latina y autoridades de la Unión Europea.  

La Directora de la Unidad Santiago, Marcela Angulo González, destacó el valioso diálogo interactivo que se generó durante las sesiones. A esto se suma “el amplio consenso respecto de la oportunidad única que tiene la región para atraer capital y construir las capacidades para transformar su riqueza mineral en más conocimiento, tecnología, proveedores, empleo de calidad y desarrollo”, indicó.

Las claves para generar nuevas inversiones 

Una de las recomendaciones del análisis, apunta a fortalecer la infraestructura compartida. Potenciar el avance en corredores logísticos, sistemas de agua y redes de energía renovable. El objetivo, es que este tipo de inversiones puedan “reducir los costos operacionales, mejorar el acceso para empresas y comunidades” y aumentar la viabilidad de las iniciativas.  

En cuanto a financiamiento, se propone ampliar los mecanismos que permitan reducir riesgos y movilizar capital. Aquí destacan el impulso de alianzas público-privadas, financiamiento combinado y contratos de compra de largo plazo. Junto con ello, se releva el papel de los bancos multilaterales y las instituciones financieras. 

El reporte también llama a una mayor coordinación regional. Sugiere que las capacidades de los países son “complementarias más que competitivas” y pueden abrir nuevas oportunidades de progreso. 

El punto clave y mayor desafío, es que América Latina vaya más allá de la extracción. “La oportunidad no consiste simplemente en producir más minerales críticos, sino en construir ecosistemas más sólidos en torno a ellos”, sostiene el dosier. Para lograr esto, se propone articular inversiones, innovación, infraestructura y capital humano. 

Un modelo replicable en innovación 

La tecnología y la innovación aparecen como otro eje prioritario. En este ámbito se busca fortalecer la colaboración entre universidades, empresas y proveedores. También se recomienda ampliar las alternativas de financiamiento para investigación. 

Estas acciones, pueden “acelerar el desarrollo y la comercialización de nuevas soluciones para la extracción y refinación de minerales críticos”, plantea el Foro. 

En ese contexto, se incorpora como caso de estudio una tecnología de la Universidad de Concepción. Esta consiste en el procesamiento de concentrados de cobre con hidrógeno verde, que no genera emisiones de contaminantes ni residuos o escorias. La innovación permite obtener subproductos como el ácido sulfúrico, co-productos de hierro como magnetita o ferroaleaciones y material de bajas emisiones para la industria del cemento.

El trabajo es liderado por académicos e investigadores de metalurgia química de la Facultad de Ingeniería y ya cuenta con colaboración público-privada. Entidades como Codelco, BHP Minerals Americas y Aurubis, junto al apoyo de Corfo, son parte del proyecto que está en fase de pilotaje para su validación industrial.  

El análisis sostiene que este ejemplo “es replicable como modelo colaborativo para acelerar la expansión y comercialización de tecnologías innovadoras a lo largo de las cadenas de valor de minerales críticos”. 

El director de Minerales Críticos del Foro Económico Mundial, Anis Nassar, comentó que el trabajo de la Universidad de Concepción es un claro ejemplo “sobre cómo la colaboración entre la academia, la industria y el sector público puede ayudar a elaborar tecnologías más limpias y fortalecer las capacidades posteriores a lo largo de toda la cadena de valor del cobre”. 

Del avance tecnológico a la formación de talento 

El talento es otro de los ejes a destacar. Se advierte una escasez de profesionales especializados y una creciente demanda de capacidades técnicas y digitales.  

Por ello propone fortalecer los programas de formación y capacitación para responder a las necesidades de la industria, ya que “pueden ayudar a cerrar las brechas de talento, fortalecer la fuerza laboral y ampliar la participación en la cadena de valor de los minerales críticos”. 

Este ciclo de inversión necesitará miles de especialistas en minería, metalurgia limpia, soluciones ambientales, automatización de procesos, ciencia de datos e inteligencia artificial, entre otros tópicos. Todos ellos deben ser capaces de desempeñarse en entornos complejos y altamente desafiantes.  

La Vicerrectora de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Concepción, Claudia Ulloa Tesser, destacó que las instituciones de educación superior «tenemos un rol estratégico en este desafío: junto con la industria, estamos llamados a formar el talento que este ciclo exigirá y a generar el conocimiento que permita procesar más y mejor en el propio territorio«.