Una herencia de 81 años: Asociación de Mujeres Universitarias entrega becas a diez estudiantes de magíster UdeC


La Asociación de Mujeres Universitarias de Concepción (AMUC) nació en 1945 de la mano de pioneras como Amanda Labarca, Corina Vargas e Inés Enríquez. Hoy entrega becas que financian parte del arancel de egresadas UdeC que comienzan un magíster en la universidad.

Hace más de ocho décadas un grupo de abogadas, arquitectas, dentistas, farmacéuticas, médicas, pedagogas y trabajadoras sociales se reunió en Concepción con una idea clara, abrir camino a las mujeres en la universidad. Ese impulso sigue vivo. En el Auditorio de Postgrado, diez estudiantes de primer año de magíster recibieron la beca que entrega la Asociación de Mujeres Universitarias de Concepción (AMUC) a egresadas de la Casa de Estudios.

La beca es un aporte anual que financia parcialmente el arancel del programa. Está dirigida a estudiantes con buen rendimiento académico y dificultades socioeconómicas, y la comisión de becas de la asociación evalúa cada año quiénes la reciben y quiénes la renuevan.

En la ceremonia, la presidenta de  AMUC, María Teresa Villagra recordó a las fundadoras de la organización, Amanda Labarca, Corina Vargas e Inés Enríquez Frödden. La asociación nació el 18 de junio de 1945 como filial de la Asociación de Mujeres Universitarias de Santiago. Entre sus primeros objetivos estaban crear un hogar universitario femenino y apoyar la obtención del voto femenino.

Ese hogar funcionó desde 1946 hasta 2008 y recibió cada año a decenas de estudiantes que llegaban de otras regiones a estudiar a la UdeC. Cuando las socias decidieron cerrarlo, crearon con la venta del inmueble un fondo de becas. Al principio benefició a estudiantes de pregrado y, desde 2018, apoya a estudiantes de programas de magíster.

“La labor de la Asociación ha colaborado a formar alrededor de mil doscientas mujeres universitarias, siendo fiel a su propósito de generar oportunidades más equitativas”, señaló la presidenta. También deseó a las becarias “éxito en su formación de postgrado, la que les permitirá retribuir a la comunidad en la búsqueda de una sociedad más justa e igualitaria”.

La directora de Postgrado, Sandra Valenzuela Suazo, destacó el valor de esta alianza y destacó que «Esta beca tiene una historia que nos emociona. Nace de mujeres que en 1945 decidieron abrir puertas para otras, y hoy esa decisión se traduce en algo muy concreto, que diez egresadas de nuestra universidad puedan seguir formándose aquí. Sabemos que el factor económico muchas veces define si una persona continúa o no sus estudios, y por eso agradecemos profundamente a la Asociación por acompañar a nuestras estudiantes en este paso.”

Una oportunidad

Para la estudiante del Magíster en Ciencias mención Oceanografía, Bárbara Riquelme, la beca “significa una gran oportunidad de poder dedicarme de lleno a mi formación profesional, por lo cual estoy muy agradecida. Me emociona saber que el apoyo mutuo entre mujeres existe desde hace más de 80 años. Ver cómo nace de manera desinteresada, ayudando a quienes enfrentan mayores dificultades, pero son igual de capaces, es algo inspirador que impulsa un verdadero empoderamiento”.

En la misma línea, Belén Espinosa, estudiante del Magíster en Ciencias Farmacéuticas, destacó que el beneficio le ha permitido “dedicarme con mayor tranquilidad a mis estudios, concentrando mis esfuerzos en mi desarrollo académico y profesional”.

«Es un motivo de profunda alegría tanto para mis padres como para mí”. Conocer la historia de la beca le inspira “una profunda admiración y gratitud hacia aquellas mujeres que tuvieron la determinación y gran compromiso con las futuras generaciones”, y lo asume como una responsabilidad: “Ser beneficiaria de su legado constituye un gran honor y me invita a dar continuidad a este maravilloso propósito. Aspiro a que mi formación y mi trabajo me permitan retribuir el apoyo recibido y contribuir a que otras mujeres, al igual que yo, puedan continuar sus estudios de postgrado”, cerró.

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