Un enfoque de política integrada, más que medidas puntuales o temporales, sería fundamental en la promoción de la electromovilidad. Esa es una de las principales conclusiones de una investigación desarrollada con participación de académicas y profesionales de la Universidad de Concepción y publicada en el journal Management of Environmental Quality, que evalúa los impactos económicos y ambientales de la adopción de vehículos eléctricos de batería (BEV) de tamaño mediano y liviano en el país.
Combinando modelos de aprendizaje automático y marcos internacionales de subsidios -que usan países avanzados en la incorporación de BEV- ajustados a la realidad chilena, el estudio desarrolla tres escenarios -sustentable, conservador y no sustentable- para la adopción de estos móviles hacia 2050.
“Para proyectar los escenarios usamos modelos de inteligencia artificial, específicamente algoritmos de machine learning llamados Extreme Gradient Boosting y ExtraTree, que aprenden de datos históricos para estimar tendencias futuras”, explicó la académica del Departamento de Ingeniería Industrial (DII) de la Universidad de Concepción, Magdalena Jensen Castillo, una de las autoras del estudio.
La investigadora señaló que el trabajo destaca, además, por integrar cuatro dimensiones que normalmente se estudian por separado: la demanda vehicular, el consumo de energía (incluyendo los requerimientos de calefacción propios de los climas fríos en Chile), emisiones e impactos de la extracción de litio, y evaluaciones de costos para los consumidores.
El principal hallazgo de la investigación es que una intervención ambiciosa, con subsidios a la compra en torno al 25%, un reforzamiento de la infraestructura de carga (electrolineras) y desincentivos al uso de combustibles fósiles, permitiría que las ventas de vehículos nuevos fueran completamente eléctricas hacia 2035.

Esta proyección es relevante en el contexto de las metas nacionales de electromovilidad, que plantean como objetivo que para 2035 el 100% de las ventas de vehículos livianos y medianos, así como las incorporaciones al transporte público, debieran corresponder a móviles sin emisiones contaminantes.
Reducción de emisiones de CO₂
La mayor participación de vehículos “enchufables”, en este caso, contribuiría a reducir en un 28% las emisiones de dióxido de carbono (CO₂) atribuibles al transporte, agregó la académica del DII UdeC, Lorena Pradenas Rojas, también autora del estudio.
Asimismo, una eventual electrificación total de la flota requeriría alrededor del 4% de la generación eléctrica nacional, que ha mostrado una creciente incorporación de energías renovables en la matriz eléctrica, indicó la Dra. Jensen.
En 2024, el 70% de la electricidad chilena provino de fuentes renovables
Los resultados de la investigación muestran, por otro lado, que en un escenario conservador la participación de vehículos eléctricos alcanzaría a cerca del 80% del total de ventas hacia 2050 y apenas de un 2,8% en el escenario “no sostenible”.
El estudio también pone de relieve las ventajas competitivas de Chile como productor de litio, un componente fundamental de las baterías de los vehículos eléctricos, pero advierte sobre los desafíos ambientales asociados a su extracción, particularmente por sus efectos sobre los recursos hídricos.
El momento actual
En un análisis del momento actual, graduado del Magíster en Ingeniería Industrial de la Universidad, César Arriagada, autor principal de artículo, comentó que el precio de los combustibles, infraestructura de carga y precio de los vehículos, los tres elementos más importantes en las proyecciones, se han comportado de forma muy distinta.

“El alza en el precio de la gasolina se asemeja a la de nuestro escenario sustentable, aunque no por las razones climáticas que deseamos; la instalación de cargadores avanza muy por debajo de lo esperado, y el precio de los vehículos eléctricos no ha bajado ni tenido subsidios relevantes”, señaló.
Y aunque las tasas de venta de BEV crece de acuerdo a las tasas esperadas, la cantidad -a juicio del especialista- está aún en un nivel “pesimista”.
“Esto confirma una de nuestras conclusiones centrales: sin un diseño de política deliberado y sostenido en el tiempo, los efectos sobre la electromovilidad terminan siendo puntuales y no permanentes”, aseveró.
Recomendaciones para la política
Del análisis de los escenarios se desprenden una serie de recomendaciones en el ámbito de política pública para promover la adopción de vehículos eléctricos.
Entre ellas están la ampliación de subsidios de compra a consumidores residenciales, ya que la mayor parte de los instrumentos apuntan al área comercial; la descentralización de la infraestructura de carga (el 80% se concentran en la Región Metropolitana) y la implementación de un impuesto progresivo a los combustibles fósiles.

Los investigadores proponen también alinear la estrategia nacional del litio con los objetivos de electrificación del transporte, con el fin de maximizar los beneficios económicos para el país y al mismo tiempo gestionar los riesgos ambientales de la extracción del mineral.
Este trabajo representa un primer análisis sistémico de adopción de vehículos eléctricos en base a escenarios, con adaptaciones a las condiciones chilenas, para evaluar de manera integrada el impacto de las políticas en mercados emergentes con ventajas en energías renovables.









