Investigación busca conocer cómo envejecen las mujeres lesbianas en Chile y aportar evidencia para políticas públicas


Liderado por académicas de la Universidad de Concepción y la Universidad Central, el estudio nacional busca levantar datos sobre una generación marcada por el ocultamiento y el "clóset laboral", con el fin de impulsar políticas públicas inclusivas y redes de apoyo para la vejez.

Para muchas mujeres lesbianas en Chile, envejecer esconde una realidad atravesada por el miedo y el aislamiento social. Crecidas bajo el conservadurismo de décadas pasadas, muchas relatan haber hecho del ocultamiento un mecanismo de supervivencia frente a entornos de violenta heteronormatividad. Sus trayectorias, que hoy comienzan a ser documentadas, dan cuenta de los costos de haber vivido en un «clóset laboral»: pensiones precarizadas, años dedicados a labores de cuidado no remuneradas y la angustia constante ante la incertidumbre de no saber quién las asistirá en el futuro.

Para visibilizar y dar respuesta a esta doble encrucijada, un equipo académico impulsa un estudio que buscan levantar la primera base de datos estadísticos y cualitativos sobre lesbianas adultas mayores, un grupo que históricamente ha permanecido al margen de la ciencia y de las políticas públicas, asegura la investigadora líder y profesora titular de la Universidad Central de Chile y la Universidad Laval de Canadá, Émilie Raymond.

“Se dice que más o menos el 10% u 11% de la población es de la diversidad sexual y de género. Podemos partir de eso con la población nacional de Chile, pero datos sistematizados sobre el grupo no existen. Tenemos tesis de estudiantes de pregrado y de magíster que se acercan a la situación, pero en general son tesis cualitativas. Tenemos experiencia que es muy importante, pero en términos de estadística lo que vamos a hacer con lesbianas mayores en la primera etapa, en la encuesta nacional, va a ser un primer paso para Chile”, dijo la investigadora.

El estudio, que se realizará en tres regiones, tendrá como representante local a la académica del Departamento de Trabajo Social de la Universidad de Concepción, Cecilia Bustos Ibarra, quien afirmó que “las sociedades estamos envejeciendo todas, unos países y unos continentes antes que otros. Por lo tanto, estas generaciones tenemos la posibilidad de aprender lo que van a significar los procesos de envejecimiento en el futuro, y pensar procesos de diseño de políticas más adelante”.

Diseño de la investigación

El proyecto, que se extenderá por tres años, cuenta con un diseño metodológico mixto. En su primera etapa cuantitativa, la meta es aplicar una encuesta nacional para llegar a 400 mujeres mayores de 50 años. Posteriormente, el trabajo cualitativo se concentrará en tres regiones del país donde existe una mayor representación de colectivas lesbofeministas.

A través de talleres, círculos de conversación y metodologías innovadoras de narrativas digitales, el equipo busca «rescatar desde la mirada colectiva generacional» las vivencias de estas mujeres en el contexto sociopolítico de las últimas décadas, explicó Cecilia Bustos.

La urgencia de este levantamiento radica en la profunda brecha que existe entre las leyes vigentes y la vida cotidiana. «Esa invisibilidad es uno de los fundamentos y de las razones que justifican esta investigación», agregó la académica UdeC.

La investigadora advierte que, si bien Chile cuenta hoy con un cuerpo normativo consolidado en materia de derechos humanos, esta igualdad sigue siendo solo formal, ya que en la práctica las mujeres mayores siguen sometidas a una especial vulneración. A diferencia de las nuevas generaciones universitarias que viven su identidad con mayor libertad, Bustos recalcó que para estas mujeres el costo de la visibilidad «implicaba riesgo de vida, riesgo de violencia, expulsión de sus familias y quiebres de sus redes afectivas directas».

El propósito final de este proyecto trasciende la recolección de datos académicos, apuntando a una fuerte incidencia pública. Los saberes generados serán devueltos a las mismas mujeres y organizaciones civiles para fortalecer su trabajo de visibilización y reivindicación de derechos. Asimismo, la evidencia científica buscará llegar a las autoridades políticas, al Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) y a los municipios, con el fin de orientar el diseño de programas sociales que sean verdaderamente inclusivos, respetuosos y que fomenten la creación de redes para garantizar espacios seguros durante la vejez.