La calidad y proyección de su propuesta académica fueron reconocidas en la primera evaluación externa del Doctorado en Ciencias Clínicas Aplicadas de la Universidad de Concepción, que obtuvo tres años de acreditación, el máximo posible para un programa sin graduados.
Así, el postgrado, creado en 2025 por las Facultades de Odontología y Farmacia, consolida su calidad académica y proyecta a la casa de estudios como referente nacional en investigación clínica interdisciplinaria.
La decana de la Facultad de Farmacia, Claudia Madorez Peña, destacó el carácter innovador de esta propuesta dentro del sistema de educación superior chileno.
“Yo creo que este es un programa innovador desde el punto de vista de que aborda los estudios clínicos aplicados. No existe en Chile un programa que lo declare de esta manera. Ese es el primer aspecto relevante. El segundo es que se trata de un programa consorciado entre dos facultades”, dijo.
El doctorado surge como respuesta a los desafíos complejos de la salud humana, integrando disciplinas que tradicionalmente trabajaban de manera separada. Su objetivo es formar investigadores capaces de diseñar proyectos innovadores, liderar equipos interdisciplinarios y transformar el conocimiento científico en soluciones concretas para la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y la conservación de la salud.
“Lo primero es destacar que este doctorado representa lo mejor de todas las capacidades que tiene la universidad, en el sentido de aunar esfuerzos y, en este caso, reunir a dos facultades fundadoras de áreas afines, como Odontología y Farmacia, para crear un doctorado y, a través de él, hacer investigación para solucionar los problemas de la gente, porque ese es nuestro fin”, señaló el decano de la Facultad de Odontología, Raúl Alcántara Dufeu.
El programa cuenta con un cuerpo académico de excelencia, integrado por especialistas formados en Chile, Alemania, Reino Unido y España, lo que aporta una visión global y fortalece la investigación interdisciplinaria. Actualmente reúne a nueve estudiantes en dos cohortes, quienes ya desarrollan proyectos de investigación aplicada con impacto directo en la salud de las personas.
Michael Wendler Ernst, director del programa, profundizó, “el programa se diferencia de otros del área biomédica precisamente por su foco en la interdisciplinariedad y en las Ciencias Clínicas Aplicadas. Busca realizar esta transición desde el trabajo en el laboratorio hacia nuestros pacientes. Esto es algo que trabajamos desde el inicio, desde la formulación de los proyectos, tratando de identificar problemáticas relevantes para la comunidad”.
La acreditación por tres años valida la solidez de la propuesta académica y proyecta al Doctorado en Ciencias Clínicas Aplicadas como un referente nacional en investigación clínica aplicada. Para los estudiantes, este reconocimiento se traduce en confianza y respaldo institucional.
“La acreditación para nosotros es un aspecto súper positivo porque nos permite postular a becas que entrega el Estado, pero además marca un antes y un después para el programa. Yo soy parte de la primera generación, por lo que esto da cuenta del compromiso que han demostrado nuestros profesores desde el primer día. Es un reflejo de ese trabajo”, remarcó el estudiante Sebastián Gutiérrez.
Para la estudiante Natalia Castro, la propuesta interdisciplinaria y el cuerpo académico fueron elementos relevantes al momento de optar por este programa. «Quería generar nuevas líneas de investigación, por lo tanto, revisé el programa y el cuerpo académico, y la verdad es que cumplía con las expectativas que tenía para poder desarrollar este tipo de investigaciones”, expresó.
Este logro se suma a la acreditación institucional de siete años que posee la Universidad de Concepción, la máxima otorgada en Chile, y refuerza su liderazgo en la formación doctoral y en la generación de conocimiento con impacto social.









