Las organizaciones de base comunitaria como motor de la salud sexual


En este Día Mundial de la Salud Sexual, no podemos conformarnos con discursos de inclusión simbólica o con políticas que reduzcan nuestras vidas a la prevención de riesgos.

En un contexto global marcado por debates sobre la autonomía corporal y la coexistencia de diversas perspectivas valóricas, las organizaciones de base comunitaria de mujeres cisgénero y diversidades sexogenéricas deben ser reconocidas como una figura clave en la construcción de una sociedad más equitativa. Es aquí donde iniciativas científicas nacionales, como el Núcleo Milenio sobre investigación de base comunitaria y desigualdades en salud sexual (DIBASS), demuestran cómo la academia y el activismo territorial se entrelazan para impulsar transformaciones sociales mediante procesos participativos de cocreación que surgen desde una lógica científica «de abajo hacia arriba» (bottom-up), es decir, parten desde las experiencias, necesidades y saberes de las comunidades involucradas. De este modo, las preguntas de investigación, las decisiones y la producción de conocimiento no quedan exclusivamente en manos de los equipos académicos.

Bajo el liderazgo de la Universidad Andrés Bello, DIBASS articula el trabajo de la Universidad de Concepción y otras cinco universidades, junto con organizaciones comunitarias, para impulsar un modelo de colaboración en distintos territorios del país.

El modelo biomédico tradicionalmente ha reducido la salud sexual a la mera ausencia de enfermedad o a la reproducción, invisibilizando las heterogéneas realidades de las mujeres cisgénero y diversidades sexogenéricas. Algunas formas tradicionales de investigación han considerado a las comunidades principalmente como fuentes de información, sin incorporarlas suficientemente en la interpretación de los hallazgos ni en la distribución de sus beneficios. La investigación de base comunitaria busca transformar esta jerarquía mediante una participación más equitativa en la producción

del conocimiento. Es así como el modelo propuesto por DIBASS se concreta mediante una estructura de gobernanza participativa, cuyo Comité Ejecutivo integra a organizaciones clave como OTD Chile, ACCIONGAY, APROFA, Fundación Savia, Chile Positivo, Centro Cultural Crealuz y AHF Chile. Esta alianza bidireccional entre academia y activismo permite abordar las desigualdades en salud sexual desde la investigación, la acción y la incidencia pública. No se trata de una participación simbólica, pues las propias comunidades intervienen en todas las etapas del proceso investigativo: desde la discusión teórica sobre la justicia sexual y su medición a través de un sistema de monitoreo, hasta la autoría de los artículos científicos.

Avanzar hacia una salud sexual más justa exige producir conocimiento con las comunidades y no únicamente sobre ellas. Esa es la apuesta de DIBASS: una ciencia capaz de escuchar, compartir decisiones y transformar realidades.

Académica de la Facultad de Medicina e Investigadora principal del Núcleo Milenio DIBASS